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Agricultura de precisión · Noticias del sector

Los enlaces por satélite amplían el alcance de la agricultura conectada

Las redes locales y satelitales pueden llevar mediciones del suelo, seguimiento y automatización a explotaciones con cobertura terrestre irregular.

3 min de lectura · Español
Una persona consulta una tableta junto a plantas de un invernadero
Monitorización digital en un invernadero.
Enlaces híbridosRedes satelitales y terrestres
Datos de campoEnlace de retorno común para mediciones
AutomatizaciónUna aplicación en desarrollo

La conectividad por satélite abre nuevas posibilidades para recopilar datos de campo, localizar equipos y apoyar operaciones automatizadas donde la cobertura terrestre es poco fiable. Combinar redes inalámbricas locales con un enlace de retorno por satélite permite reunir las mediciones de activos dispersos en un sistema de monitorización común.

Conectar más allá de la cobertura terrestre

Las grandes explotaciones agrícolas suelen encontrarse lejos de las zonas densamente pobladas. La señal móvil puede variar dentro de la finca y puede no haber conexiones de fibra. Estas limitaciones dificultan mantener un flujo continuo de información sobre cultivos, ganado y maquinaria.

Las redes por satélite ofrecen otra vía de comunicación para esos lugares. Las mejoras en el diseño, el despliegue y la operación de los satélites han ampliado la cobertura y reducido las barreras de coste que antes limitaban estos servicios agrícolas principalmente a activos de gran valor.

Una explotación puede combinar el servicio por satélite con enlaces móviles y otras conexiones terrestres, utilizando la conexión local disponible y reservando la capacidad satelital para los lugares o momentos en que resulte necesaria. Así, el satélite forma parte de una arquitectura de comunicaciones más amplia, sin exigir que todas las mediciones recorran la misma red.

Un ganadero utiliza una tableta junto a vacas en un edificio ganadero
Las mediciones conectadas pueden apoyar la gestión del ganado y la monitorización de cultivos.

Reunir las mediciones de campo

Las redes inalámbricas de corto alcance pueden recoger las lecturas de sondas de suelo y otros instrumentos distribuidos por la explotación. Un gateway o nodo conectado por satélite envía después los datos agrupados a servicios en la nube para procesarlos y consultarlos a distancia. Varias aplicaciones pueden compartir esa capa de comunicaciones, desde mediciones ambientales de pequeño volumen hasta información utilizada por equipos automatizados.

Las mediciones de humedad y acidez del suelo, junto con la información útil para gestionar la fertilización, pueden ofrecer una visión más detallada de cada parcela. El beneficio surge al relacionar las observaciones con decisiones sobre riego y manejo del cultivo, manteniendo un sistema de recogida de datos práctico de operar.

Un agricultor camina por una parcela regada al atardecer
El riego y la monitorización de campo figuran entre las aplicaciones de la conectividad agrícola.

Más aplicaciones pueden compartir la inversión

La localización de equipos y las comunicaciones para cosechadoras estuvieron entre los primeros usos agrícolas del satélite. Un acceso más amplio permite monitorizar una mayor parte de la explotación, apoyar el mantenimiento predictivo y mejorar la utilización de la maquinaria. Las posibles mejoras en el cultivo, la disponibilidad de los equipos y la eficiencia operativa forman parte de la justificación de la inversión, aunque su valor depende de cada despliegue.

Una proyección del mercado de agricultura de precisión sitúa el sector en 5.500 millones de euros en 2023 y 9.500 millones en 2028, junto con una mayor adopción de telemática y tecnologías de dosis variable. Las cifras corresponden a una previsión del mercado general de agricultura de precisión, no a ingresos atribuibles únicamente a la conectividad por satélite.

Apoyar la siguiente etapa de automatización agrícola

Las constelaciones de satélites en órbita terrestre baja amplían las opciones de comunicación de las explotaciones remotas. Combinadas con redes locales y equipos adecuados, esa cobertura podría apoyar la operación asistida de tractores y una mayor automatización de tareas como la siembra. La oportunidad práctica es disponer de comunicaciones capaces de atender tanto la monitorización cotidiana como operaciones conectadas más exigentes.