¿Cuál es la humedad del suelo en sus parcelas ahora mismo? Si no puede responder con certeza, quizá no esté utilizando las herramientas de medición adecuadas.
La humedad del suelo es un parámetro fundamental de la actividad agrícola. La falta de agua somete los cultivos a sequía. El exceso puede provocar estrés hídrico, pérdidas de suelo y fertilizantes, además de desperdiciar dinero y un recurso valioso. En ambos casos, el rendimiento puede quedar por debajo de su potencial.
La cantidad de agua disponible para los cultivos depende de muchos factores:
- las precipitaciones
- la textura del suelo
- la topografía
- la profundidad del suelo
- el contenido de materia orgánica
- la actividad biológica
- la evapotranspiración
- cuánta agua absorben las raíces
- cuánta agua está disponible a la profundidad de las raíces
- cuánto se ha regado
Esta larga lista explica por qué los agricultores necesitan herramientas precisas para medir la humedad del suelo y tomar decisiones informadas. La experiencia y las estimaciones por sí solas no bastan.
Los tipos más habituales de sensores de humedad del suelo
Existen varios tipos de sensores de humedad del suelo. En su explotación probablemente utilice uno de estos tres.
Los sensores de estado sólido, también llamados resistivos, constan de dos electrodos entre los que circula una corriente eléctrica. La lectura depende de la resistencia entre ambos polos: en este método, un suelo más húmedo ofrece menor resistencia, y un suelo más seco ofrece mayor resistencia.
Los sensores resistivos son económicos y fáciles de utilizar. Sin embargo, su vida útil puede ser un problema. Trabajan en un entorno exigente, y la humedad y los efectos de la electrólisis pueden corroer los electrodos con el tiempo y producir lecturas incorrectas.
Un tensiómetro es un tubo sellado con una punta porosa en un extremo. En su interior está parcialmente lleno de agua y parcialmente al vacío. El principio de medición se basa en el equilibrio osmótico: con una humedad elevada, el agua entra en el tubo y reduce el vacío de su interior; en un entorno más seco, el suelo extrae agua del tubo y aumenta el vacío. La lectura final depende de los cambios de presión dentro del tubo.
Los tensiómetros también son muy asequibles y duran más que los sensores resistivos. Su problema es que las lecturas suelen verse influidas por factores distintos de la humedad: la temperatura, el tipo de suelo o la presencia de piedras u otros objetos. Además, convertir la presión en una medida de humedad del suelo no siempre resulta sencillo. Los agricultores a menudo tienen que utilizar tablas para hacerlo, y los cálculos manuales son enemigos de la precisión.

El tipo más común son los sensores capacitivos. Constan de dos placas alimentadas con una frecuencia que resuena con el agua y crea una esfera electromagnética que se extiende más allá de la superficie del sensor. Como la frecuencia se ve afectada principalmente por el agua, estos sensores proporcionan a los agricultores una alta precisión de muestreo y lecturas más exactas. También duran más: aunque las placas están enterradas en el suelo, no necesitan estar en contacto directo con él.
Nuestra solución de detección capacitiva
Los datos de los sensores de humedad del suelo pueden ser difíciles de leer e interpretar, también en el caso de los sensores capacitivos. Sin embargo, una vez superada la curva de aprendizaje, una mayor precisión de los datos permite apreciar sus ventajas.
A continuación presentamos un ejemplo de cómo nuestra solución de sensores capacitivos permitió a un cliente ahorrar seis veces en agua, electricidad para bombearla y una gran cantidad de fungicidas y pesticidas.

El gráfico superior representa la humedad del suelo a 20 cm de profundidad y el inferior, a 40 cm.
Los picos de la parte izquierda de los gráficos corresponden a los riegos de la primera semana. Durante ese periodo inicial, el cliente regó como de costumbre. Sin embargo, los valores permanecían por encima de la franja verde, lo que indicaba que los cultivos recibían demasiada agua.
Siguiendo nuestra recomendación, el cliente decidió reducir el tiempo de riego, aunque al principio tenía dudas. A partir de entonces, los picos se mantuvieron dentro del intervalo óptimo de humedad.
Según los datos descritos, nuestro cliente pudo regar una vez cada tres días en lugar de dos veces al día, lo que supuso un ahorro de agua y electricidad. También indicó que no necesitó utilizar fungicidas durante la nueva campaña y que la calidad y cantidad de la cosecha mejoraron respecto a años anteriores.
Más fáciles de usar y más económicos
En el contexto de este artículo de 2019, los sensores capacitivos suponían una mayor complejidad y una inversión inicial superior a cambio de menos mantenimiento, mayor precisión y fiabilidad y una vida útil más larga. Con la maduración de la tecnología, esperábamos que se volvieran más económicos, fáciles de utilizar y aptos para un mayor número de aplicaciones.

